Stockerfy
Micron facturó 41.456 millones de dólares en su último trimestre. En ese mismo trimestre del año anterior había facturado 9.301. Multiplicó sus ingresos por 4,46 en doce meses, con un margen bruto de 84,6% y un resultado operacional que se llevó el 80,4% de las ventas.







Qué hace: fabrica memoria, los chips donde el computador guarda lo que está usando en este momento. Es un producto que no se vende por marca sino por precio: cuando escasea sube, cuando sobra se desploma. Ahora escasea, empujado por los centros de datos, que le aportaron más de 25.000 millones en el trimestre. Su guía para el trimestre siguiente son 50.000 millones.
La acción subió 703,9% en doce meses.
Lo pasé por el escáner que construí, que puntúa cinco ejes de cero a cien.
Calidad 90,2. Retorno sobre capital invertido 53,5%, margen bruto 72,6% en doce meses, margen neto 55,9%, margen de caja libre 29,0% y apenas 0,06 de deuda sobre patrimonio. De cada 100 dólares que vende le quedan 55,9 de utilidad, y eso después de gastar 25.260 millones en fábricas en doce meses.
Su conversión de caja es 2,05: por cada dólar de utilidad contable entraron 2,05 de caja. Parece imposible y no lo es, porque la depreciación de las fábricas descuenta muchísimo de la utilidad y no sale del bolsillo.
Crecimiento 83,3. Ingresos más 345,7% y utilidad por acción más 1.368% en el trimestre, con ingresos esperados más 84,9% y utilidad esperada más 111,1%. Su crecimiento orgánico es más 29,6 puntos, o sea que crece bastante más rápido de lo que engorda su balance.
Y en la misma slide, la consistencia del crecimiento en cero. No es un error del modelo: es la medición correcta. En el ejercicio cerrado en agosto de 2023 esta misma empresa vendió 15.540 millones, un 49,5% menos que el año anterior, perdió 5.833 millones y tuvo margen bruto negativo. Hoy tiene 72,6%. Es la misma compañía, en el otro extremo del ciclo.
Valoración 59,2, y acá más barato puntúa más alto. P/E adelantado 6,3 y PEG a cinco años 0,14, contra EV sobre EBITDA 15,8, precio sobre ventas 12,2 y precio sobre valor libro 10,9. El eje se parte en dos por la misma causa que lo anterior: los dos primeros dividen el precio por las utilidades esperadas, los tres últimos por ventas y patrimonio de doce meses que contienen un trimestre de 9.301 millones y otro de 41.456. Sobre utilidades ya reportadas paga 22,0 veces; sobre las esperadas, 6,3.
Moat 62,7. Invierte el 10,2% de sus ingresos en investigación y desarrollo y su margen bruto está 23,5 puntos sobre la mediana de su sector. Sus gastos de venta y administración son el 3,2% de los ingresos, porque le vende a un puñado de fabricantes y no al público: casi no necesita fuerza de ventas.
Riesgo 37,4: beta 2,21, o sea se mueve más del doble que el mercado, y cuatro de cuatro trimestres por sobre lo estimado. Las dos cifras del año conviven: subió 703,9% en doce meses y aun así llegó a caer 39,1% por el camino, entre el cierre del 25 de junio y el del 29 de julio.
El compuesto da 76,3, la media geométrica de los tres primeros ejes. Queda segundo de los dieciséis análisis que llevo.
Y acá va un límite del modelo que prefiero decir antes que esconder. Excelente negocio, en su mejor trimestre — pero hace tres años esta empresa perdía dinero, y el puntaje no lo ve. Ninguno de mis ejes normaliza los beneficios a lo largo de un ciclo completo: miden el momento que están mirando. Lo dejé escrito el mes pasado, cuando doce mineras de oro coparon el techo del ranking por exactamente la misma razón.
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