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Lam Research acaba de cerrar el mejor año de su historia reciente. En el año fiscal que terminó en junio facturó 23.233 millones de dólares, un récord y un 26% más que el año anterior, y el último trimestre creció 30%. La empresa guió el trimestre siguiente a 8.100 millones, otra subida grande. La utilidad por acción del año fue de 5,76 dólares.







Al mismo tiempo, el modelo con que puntúo las acciones marca un punto que conviene entender: la fila del eje de Crecimiento que mira varios años atrás está en cero. No es un error. En los años fiscales 2023 y 2024, esta misma empresa facturó menos que el año anterior, durante un exceso de oferta de memoria. El negocio de Lam sube y baja con el gasto de sus clientes en fábricas, y ese gasto va en olas.
El otro lado de la moneda es el precio. El eje de Valoración da 33,9 y está partido en dos: las métricas que dividen por las ganancias esperadas no ven la acción cara, y las que miran ventas, EBITDA y patrimonio contable la ponen entre lo más caro del mercado.
Qué hace Lam Research: fabrica las máquinas con que se construyen los chips. Un chip moderno se levanta capa sobre capa, más de cien. ASML imprime los patrones sobre la oblea de silicio; Lam hace los dos pasos siguientes: grabar, que es retirar material con precisión, y depositar, que es agregar películas finísimas. Sus clientes son los fabricantes de memoria y de procesadores, y Lam además les da servicio a las máquinas ya instaladas, un ingreso que se repite año a año. En el 4º trimestre del año fiscal 2026 los ingresos subieron 30% hasta 6.722 millones de dólares y la utilidad por acción 34%.
La acción cotiza cerca de 300 dólares; hace un año valía 97. En doce meses subió más de 200%, con un camino accidentado: llegó a subir mucho más y después cayó un 42% desde su máximo de junio.
Lo pasé por el escáner que construí, que puntúa cinco ejes de cero a cien.
Calidad da 77,5. Rinde 41% sobre el capital que emplea. De cada 100 dólares que factura, 31 son ganancia final y 21 quedan como caja libre, el dinero que sobra tras gastos e inversiones. El balance tiene más efectivo que deuda y el apalancamiento es bajo. Es un negocio financieramente sólido.
Crecimiento da 71,9. Los ingresos, la utilidad y la utilidad por acción crecen cerca de 30%, y el consenso espera entre 17% y 22% para el año que viene. El puntaje no llega más arriba por la consistencia, en cero, que es el ciclo que expliqué antes.
Valoración da 33,9. Acá más barato puntúa más alto, así que un puntaje bajo significa una acción cara. Sobre la utilidad que se espera el año que viene el precio es 26 veces, y el PEG, que ajusta ese precio por el ritmo de crecimiento, da 1,48; ninguno de los dos se ve estirado. Pero el precio sobre ventas (16), sobre valor libro (30) y el valor de empresa sobre EBITDA (44) están entre lo más alto del mercado. El precio sobre valor libro llega a 30 en parte porque Lam recompró tantas acciones a lo largo de los años que las que guarda en tesorería ya superan a las que circulan, y eso reduce el patrimonio contable contra el que se mide.
Moat da 63,1. Lam destina el 10% de sus ventas a investigación y menos del 5% a gastos de administración; ahí está su foso, no en un margen bruto excepcional, que apenas supera la mediana de su sector.
Riesgo da 44,8. La acción se mueve casi el doble que el mercado y llegó a caer un 42% desde su máximo de junio, aun en un año de fuerte alza. Contra eso, sus resultados varían poco de un trimestre a otro y superaron las estimaciones de los analistas en sus últimos cuatro reportes.
El compuesto da 57,4, la media geométrica de Calidad, Crecimiento y Valoración. Queda en el mismo puntaje que ASML, la otra empresa de equipos para chips que analicé. Negocio sólido que crece rápido, pero la acción se paga cara.
Esto no es asesoría financiera. Solo contenido educativo. No soy asesor financiero registrado.



