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Humira era el medicamento más vendido del mundo. En 2022 facturó $21.237 millones él solo, más de un tercio de todo lo que vendía AbbVie ese año. Su exclusividad en Estados Unidos terminó el 31 de enero de 2023, cuando entró el primer biosimilar, que es la copia autorizada de un medicamento biológico. El trimestre pasado Humira vendió $756 millones, un 35,9% menos.







Y la empresa vende hoy más que antes de perderlo. En el trimestre facturó $16.990 millones, un 10,2% más, y a doce meses lleva $64.386 millones, sobre los $58.054 de 2022. Lo que ocupó el lugar son dos medicamentos de la propia AbbVie: Skyrizi (para psoriasis en placas y enfermedad de Crohn) con $5.505 millones en el trimestre y 24,4% de crecimiento, y Rinvoq (para artritis reumatoide y enfermedad de Crohn) con $2.525 millones y 24,5%. Juntos suman $8.030 millones, diez veces lo que queda de Humira.
Ese recorrido explica un cero del análisis. La consistencia del crecimiento sale 0 sobre 100, y es la medición correcta: AbbVie facturó $58.054 millones en 2022, $54.318 en 2023, $56.334 en 2024 y $61.160 en 2025. Cayó un año y creció los otros dos.
Qué hace: AbbVie es una farmacéutica de Illinois, separada de Abbott en 2013. Vende medicamentos de receta, sobre todo para enfermedades inmunológicas como la artritis reumatoide, la psoriasis y la enfermedad de Crohn, y también tiene negocios en neurología ($3.228 millones en el trimestre), oncología ($1.650) y estética médica ($1.282).
La acción subió 27,7% en los últimos doce meses.
Lo pasé por el escáner que construí, que puntúa cinco ejes de cero a cien.
Calidad 72,1. De cada $100 que factura le quedan $72,8 de utilidad bruta y $28,3 de caja libre, con un retorno sobre capital de 24,7% y una deuda neta de 2,09 veces el EBITDA. La cifra que define el caso es la conversión de caja: por cada dólar de utilidad contable entran $4,50 de caja. La diferencia es la amortización de las patentes y marcas que compró para reemplazar a Humira, que resta en la utilidad pero no sale de la caja. El ratio de devengos, −0,111, confirma que lo que reporta está respaldado por caja real.
Crecimiento 54,1. Los ingresos suben 10,2% y lo esperado para el año siguiente va en línea, 8,8%. El crecimiento orgánico es positivo, o sea la expansión no viene de comprar activos. La utilidad por acción se multiplica por casi cuatro respecto al mismo trimestre de 2025, y el modelo no premia ese salto: lo lee como un punto de partida deprimido, no como ritmo.
Valoración 47,9, y acá más barato puntúa más alto. El eje se parte en dos. Los dos múltiplos que dividen por doce meses ya cerrados, precio sobre ventas 7,27 y EV/EBITDA 17,3, salen caros. Los dos que dividen por la utilidad que se espera, no: 16,3 veces la utilidad prevista y un PEG de 0,43, que es la mejor lectura de todo el carrusel. Contra la utilidad que ya reportó, el mismo precio son 74,6 veces. Falta el precio sobre valor libro, porque el patrimonio contable es negativo.
Moat 65,2. Vende con 34,4 puntos más de margen bruto que la mediana de su sector e invierte 14,9% de lo que factura en investigación. Los intangibles son el 65,9% de su activo, y el modelo también los premia porque los lee como propiedad intelectual: son las patentes que le permitieron sobrevivir al vencimiento de Humira. Amortizarlas es lo que deja pequeña la utilidad contable, así que lo mismo suma acá y resta en Calidad.
Riesgo 64,5. Beta 0,28, o sea que se mueve mucho menos que el mercado, con una caída máxima de 19,2% en el año. La volatilidad de sus resultados es de las más bajas que mide el modelo.
El compuesto da 57,2, la media geométrica de Calidad, Crecimiento y Valoración: el eje bajo pesa más que en un promedio. Queda undécimo de los veintiocho análisis publicados.
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